Visor 3D universal
Visor para archivos STL, OBJ, GLB, GLTF, PLY y 3MF, con mediciones en milímetros reales, vista wireframe y capturas. El procesamiento es local: el archivo no sale de tu equipo.
Visor para archivos STL, OBJ, GLB, GLTF, PLY y 3MF, con mediciones en milímetros reales, vista wireframe y capturas. El procesamiento es local: el archivo no sale de tu equipo.
Soltá el archivo en la página o elegilo desde tu equipo. Se carga como blob local: nunca se sube a ningún servidor.
Orbitá con el mouse, activá wireframe o arcilla y tomá medidas en mm físicos entre cualquier par de puntos.
Exportá una captura PNG del encuadre o saltá directo al conversor si necesitás otro formato.
No. El visor 3D de ilove3d corre íntegramente en tu navegador con WebGL: al elegir un archivo, el navegador lo abre como un blob local y lo dibuja en la placa de video de tu equipo. No hay subida, ni servidor intermedio, ni almacenamiento remoto — si abrís el panel de red del navegador mientras cargás un modelo, no vas a ver una sola petición saliente con tu archivo. Esto importa en dos casos concretos. Uno, los escaneos intraorales y las tomografías de un paciente, que son datos de salud y no deberían pasar por un servidor ajeno aunque prometa borrarlos. Dos, los modelos comerciales bajo acuerdo de confidencialidad, donde subirlos a un conversor online es un incumplimiento aunque nadie llegue a mirarlos. Como todo el procesamiento es local, además podés seguir usando el visor sin conexión una vez que la página cargó.
No hay un límite fijo, porque no hay servidor que lo imponga: el techo lo pone la memoria de tu equipo. En la práctica el visor 3D de ilove3d abre sin problemas modelos de hasta unos 200 MB en una máquina de escritorio moderna, que en STL binario equivale a varios millones de triángulos. En un teléfono el margen es bastante menor, cerca de 50 MB, porque el navegador limita la memoria por pestaña. Si un archivo tarda muchísimo o la pestaña se cierra sola, es memoria y no un problema del archivo. La salida en ese caso es pasar la malla antes por reducir polígonos, que baja el conteo de triángulos conservando la silueta, o por comprimir GLB si el modelo trae texturas pesadas. Los escaneos 3D son los que más suelen necesitarlo: traen una densidad muy por encima de lo que hace falta para ver o para imprimir.
Porque los formatos de malla no guardan unidades. Un archivo STL, OBJ o PLY contiene coordenadas sueltas, sin ninguna indicación de si representan milímetros, centímetros o pulgadas; esa interpretación queda del lado del programa que lo abre. La convención de la impresión 3D, y la que usan todos los slicers, es que una unidad equivale a un milímetro, así que el visor 3D de ilove3d respeta las dimensiones originales del archivo y mide sobre ellas sin re-escalar nada. Si tu pieza aparece diez o veinticinco veces más grande de lo esperado, casi siempre es porque el programa que la exportó trabajaba en centímetros o en pulgadas. No es un error de lectura: es la ambigüedad del formato, y le pasa igual a cualquier visor. Se corrige escalando el modelo con la herramienta de transformar antes de mandarlo a imprimir.
Depende del formato, porque no todos guardan color. GLB y GLTF sí: llevan las texturas embebidas junto con los materiales, y el visor 3D de ilove3d los muestra con su apariencia original, incluido el mapeo de la imagen sobre la superficie. PLY y OBJ pueden traer color por vértice —lo típico de un escaneo fotogramétrico— y también se respeta. STL, en cambio, no soporta color de ninguna forma: el formato solo almacena triángulos y sus normales, así que cualquier STL se muestra en modo arcilla, un material neutro que resalta el relieve y las imperfecciones. Si descargaste un modelo coloreado y lo ves gris, revisá la extensión: casi siempre el color se perdió al convertirlo a STL, no al abrirlo acá. Para conservar apariencia conviene trabajar en GLB de punta a punta.